Estimados rectores y responsables polÃticos:
Hoy el mundo se enfrenta a nuevas oportunidades, pero también a múltiples crisis, una policrisis: la democracia está bajo presión; las guerras se extienden; el cambio climático global y las crisis de sostenibilidad se aceleran. La digitalización, que en su dÃa suscitó esperanzas de democratización, ha dado lugar a una convergencia de intereses polÃticos y corporativos en lo que algunos han denominado «tecnofascismo», bloqueando otros posibles futuros. La sociedad no está preparada para afrontar estas crisis superpuestas. Nuestra cultura está más que desbordada. Ante esta dinámica alarmante, las universidades afrontan el reto de aportar un conocimiento crÃtico y reflexivo para unas sociedades prósperas y resilientes, hoy y mañana.
Mientras tanto, la misión clásica de la Universidad, esto es la búsqueda del conocimiento por sà mismo, por el bien de la sociedad en su conjunto y por el desarrollo del individuo/persona (paideia), se ha visto cada vez más conformada por lógicas de mercado y por el determinismo tecnológico. La Universidad ha sufrido una deriva tangencial de su mision original y hoy está sometida a un nuevo régimen de gestión pública basado en una racionalidad neoliberal- positivista. Estudiantes, personal docente e investigador, y personal administrativo son cuantificados y medidos como si fueran unidades económicas. El pensamiento económico parece dominar el espÃritu académico.
La Universidad de hoy está profundamente integrada en sistemas corporativos a través de su infraestructura tecnológica y de sus alianzas de investigación, lo que condiciona cómo lleva a cabo su docencia e investigación y la convierten en cómplice de daños ecológicos y sociales. La Universidad cree, en nuestra opinión erróneamente, que debe seguir el ritmo de los desarrollos tecnológicos y de la innovación continua, en lugar de tomarse el tiempo necesario para evaluar y configurar de manera responsable las nuevas tecnologÃas.
En el manifiesto vivo de los firmantes fundadores, La Universidad debe bifurcarse para reclamar el futuro (https://zenodo.org/records/23688300), proponemos una visión alternativa y una nueva concepción de la Universidad, que debe ser rescatada de las dinámicas del mercado y de la tecnociencia. Exigimos una Universidad bifurcada: que introduzca una nueva mentalidad y una nueva estructura orientadas a superar la policrisis mediante la visión de un futuro social humano. La Universidad bifurcada se asienta sobre una inter- y transdisciplinariedad crÃtico-reflexiva y sobre un ethos centrado en la comunidad y en la sociedad, que acoge el conocimiento orientado a relaciones alternativas entre naturaleza y sociedad, incluidos distintos tipos de culturas de investigación, tecnologÃas (de código abierto) y las artes. Es una Universidad que se bifurca, que se ramifica y se aparta de la racionalidad de mercado y del determinismo tecnológico. Es una Universidad que fomenta una mentalidad crÃtico-reflexiva y una soberanÃa digital construida sobre el trabajo y los logros de su personal y alumnado, y que celebra la libertad académica al servicio del desarrollo de la sociedad en su conjunto y el conocimiento crÃtico como bien público. Es una Universidad que rechaza el tecnosolucionismo estrecho de miras, asà como el lavado verde y ético (Green y Ethics washing). Imaginamos una Universidad que no piense solo en qué competencias y conocimientos instrumentales forman a buenos empleados, sino en qué competencias y conocimientos forman ciudadanos responsables, capacitados para pensar crÃticamente sobre el mundo y sobre las estructuras técnicas, polÃticas, económicas y sociales que los rodean. Ciudadanos capaces de imaginar futuros que merezcan la pena y de trabajar para alcanzarlos, en parte apropiándose de sistemas técnicos y estructuras sociales ya existentes y en parte creando otros nuevos. Exigimos una nueva cultura colegial para una nueva Universidad, que incluya un entorno educativo que cultive las capacidades de un alumnado capaz de cuidarse mutuamente y de cuidar del mundo, y de convivir de forma fructÃfera con los demás a través de la tecnologÃa; no un alumnado subordinado al entrelazamiento de los imperativos tecnológicos con los positivistas y neoliberales.
Pensamos que la Universidad necesita una transformación radical que vaya más allá de la reforma. Las reformas, por sà solas, serán absorbidas. Aun asÃ, pueden preparar a la Universidad para un cambio de rumbo más pronunciado. Con las siguientes reivindicaciones fundamentales proponemos sentar las bases de este cambio, teniendo en cuenta que los pasos reformistas deben allanar el camino hacia la bifurcación, no sustituirla.
Nosotros, el personal y el alumnado de nuestras universidades, junto con otros aliados, presentamos y respaldamos estas reivindicaciones fundamentales, aplicables a distintas escalas por los equipos de gobierno de las universidades y por los gobiernos nacionales.
Pedimos cambios en tres ejes: gobernanza y recursos institucionales; infraestructura institucional; y cambios estructurales.
Exigimos laboratorios de bifurcación, un compromiso con la suficiencia tecnológica, una ética y una reflexividad crÃtica reales en la institución y en los planes de estudio, y universidades abiertas e inclusivas en la docencia y la investigación, como espacios de amplia participación. Nuestras reivindicaciones son:
Gobernanza y recursos institucionales:
• iniciar un debate de fondo y polÃtico sobre la Universidad para el futuro de la educación («Bildung») en la era de las nuevas oportunidades y de la policrisis, y sobre la Universidad como institución social;
• apoyo y recursos para centros autónomos de bifurcación («laboratorios de bifurcación») con el mandato de orientar la toma de decisiones institucional: lugares de experimentación, debate y diálogo fundados con la misión de imaginar nuevos futuros ecológicamente prósperos y cómo alcanzarlos con la Universidad; es decir, cómo recuperar la propia Universidad y movilizarla para construir futuros que merezcan la pena;
• implantar y fomentar una participación ciudadana significativa (de la sociedad civil y de expertos legos) en la investigación y en otras actividades académicas: la Universidad puede ser un socio para una investigación y una economÃa contributivas;
• incentivar y posibilitar la inter- y transdisciplinariedad crÃtico-reflexiva como parte obligatoria de los programas de educación superior, con el fin de permitir enfoques holÃsticos y sistémicos, afrontar los problemas complejos (y perversos) del mundo y potenciar el pensamiento crÃtico-reflexivo más allá de los compartimentos estancos de las disciplinas; una mentalidad crÃtico-reflexiva examina aquello que se da por sentado y es fundamental para una creatividad real orientada hacia el buen vivir;
• apoyo y facilidades para el personal que se niegue a adoptar tecnologÃas problemáticas y objetables o a trabajar en su desarrollo¹, asà como la eliminación progresiva —bajo la orientación y dirección de nuevos comités de revisión universitarios— de las alianzas institucionales problemáticas con entidades sobre las que existan informes creÃbles de que facilitan o posibilitan violaciones de los derechos humanos;
• creación, en cada universidad, de comités de revisión universitarios formados por actores de la sociedad civil y de la Universidad (incluidos representantes sindicales del alumnado y del personal) para evaluar y asesorar sobre las alianzas actuales y previstas conforme a un marco ético vivo, elaborado de manera colaborativa entre la universidad y la sociedad civil;
• acabar con la precariedad de tiempo mediante una dotación de personal suficiente para que los integrantes de la Universidad puedan desarrollar todo su potencial;
Infraestructura institucional:
• ofrecer recursos para experimentar con software y hardware propio y de código abierto, y convertirlos en la opción de contratación por defecto para la infraestructura universitaria, que también deberÃa responder a un ethos de suficiencia computacional y técnica;
Cambios estructurales:
• invertir en infraestructuras de nube, computación, datos e IA de titularidad pública y gobernanza abierta, a disposición de las universidades, las administraciones públicas y la sociedad civil;
• avanzar hacia la supresión de las tasas universitarias y movilizar y garantizar un compromiso firme con las ayudas económicas al alumnado, para hacer posible una educación accesible y desmercantilizada y una verdadera alianza por futuros deseables construida con una pluralidad de voces; para conceder a un mayor número de personas (antes excluidas) el tiempo y la capacidad de pensar en futuros mejores y en cómo podrÃamos alcanzarlos.
En un mundo de conflictos civiles y polÃticos crecientes, de colapso ecológico inminente y de tecnologÃas arriesgadas e impredecibles cada vez más integradas estructuralmente, como la IA —que puede agravar las crisis en curso—, la Universidad debe ser un lugar de pensamiento y acción crÃticos e independientes, que rechace, cree o se apropie de tecnologÃas para lograr futuros más prometedores, distanciándose de los imperativos positivistas y neoliberales y del actual modelo gerencialista de lo público. Por lo tanto, instamos con urgencia a los responsables de la educación superior a apoyar la bifurcación de inmediato.
Firmado:
¹ En un mundo en el que regiones como Europa se están reorientando hacia la preparación militar, y en el que las alianzas entre el ámbito militar y la universidad se normalizan cada vez más, expresamos nuestra preocupación por que ingenieros y otros académicos puedan ser marginados o perjudicados por negarse a participar en proyectos con aplicaciones de seguridad o militares.